Leer en voz alta La duración del día influye en el reloj interno de una persona más que la hora de su zona horaria, aunque generalmente influye en la rutina diaria. Esto fue demostrado por el cronobiólogo Till Roenneberg de la Ludwig-Maximilians-Universität en Munich junto con colegas de la India y los Países Bajos, quienes evaluaron los datos de más de 21, 000 voluntarios de diferentes partes de Alemania. Especialmente en áreas rurales y pueblos pequeños, los relojes internos de los residentes están sincronizados con los ciclos naturales de luz y oscuridad y no con el horario oficial a veces desviado. Sin embargo, en las grandes ciudades, la influencia de la duración del día disminuye, informan los científicos. Para su estudio, los científicos aprovecharon el hecho de que se encuentra entre la hora oficial y el? como lo pones hora solar local en parte claras discrepancias allí. Por ejemplo, en París, la medianoche oficial es una hora antes de la mitad de la noche, el momento en que ha pasado la mitad del período oscuro. En el español Santiago de Compostela, la diferencia es incluso una hora y media. Por lo tanto, si la hora es el componente en el que se ajusta el reloj interno, las diferencias en la duración del día entre las regiones oriental y occidental no deberían reflejarse en el comportamiento de dormir y despertar de las personas, por lo que el punto de partida de los investigadores. Por otro lado, si el reloj interno está sincronizado con el ciclo de luz y oscuridad, tendría que aparecer una diferencia.

De hecho, al analizar sus datos, los científicos encontraron una conexión clara entre sus ritmos diarios personales y su lugar de residencia: aunque todos vivían en la misma zona horaria, las personas en el este de Alemania, donde sale el sol más temprano, duermen menos en promedio en días libres que los del oeste. Este efecto fue particularmente pronunciado para los sujetos que vivían en pueblos pequeños con menos de 300, 000 habitantes. Los investigadores dijeron que cuanto más grandes eran las ciudades, más pequeñas eran las diferencias entre las regiones oriental y occidental.

"Hemos elegido deliberadamente solo participantes alemanes para evitar posibles influencias perturbadoras de las diferencias culturales", explica Roenneberg. Los resultados muestran claramente que el reloj principal para el reloj interno es la luz natural y no el momento clásico de las sociedades modernas. Esto también se debe al efecto decreciente en las grandes ciudades: las personas están menos expuestas a los ciclos de luz y oscuridad, y sus relojes internos, por lo tanto, reaccionan a otras señales más dominantes. El estudio respalda la demanda previamente establecida de que el horario escolar, el horario laboral y las preguntas médicas deben tener más en cuenta el ritmo diario personal que la hora oficial del día, escriben los investigadores.

Hasta Roenneberg (Universidad Ludwig-Maximilians, Munich) y otros: Current Biology, Vol. 17, p. R44 ddp / science.de? Anuncio de Ilka Lehnen-Beyel

© science.de

Recomendado La Elección Del Editor