Leer en voz alta ¿Los científicos estadounidenses han encontrado una manera de hacer oro negro? Literalmente, cuando el oro es bombardeado con pulsos láser extremadamente cortos y de alta energía, pierde su característico brillo metálico brillante y se vuelve negro azabache. Los responsables de esto son pequeños agujeros, huecos y glóbulos, que resultan del tratamiento con láser en la superficie del metal y hacen que prácticamente no refleje la luz. El proceso, con el cual la mayoría de los otros metales pueden ennegrecerse, podría usarse en el futuro, por ejemplo, para mejorar los telescopios y las células solares, creen los desarrolladores de Chunlei Guo de la Universidad de Rochester en Nueva York. Solo unos pocos femtosegundos, o millonésimas de billonésima de segundo, toman los flashes láser que tratan la superficie del metal en el nuevo proceso. En comparación, si el tiempo se ralentizara hasta el punto de que tal femtosegundo sería un segundo, entonces un segundo verdadero abarcaría un lapso de aproximadamente 32 millones de años. Sin embargo, se transfiere suficiente energía en este corto tiempo para fundir partes de la superficie del metal. Se congelan nuevamente tan pronto como termina el pulso, formando pequeñas formaciones como cavidades, protuberancias y crestas. Si los flashes láser individuales fueran más largos, se derretiría más metal y no podrían surgir las nanoestructuras, explican los investigadores.

El nuevo patrón hace que la superficie de metal previamente lisa sea extremadamente rugosa, por lo que los rayos de luz incidentes son atrapados, por así decirlo. "La nueva superficie puede absorber casi el 100 por ciento de la luz", dice el líder del estudio Guo. Además del ennegrecimiento del oro, su equipo ya ha logrado producir cobre, platino, aluminio, titanio, zinc y tungsteno.

Las aplicaciones para la tecnología, según los investigadores, son bastantes. Por ejemplo, los metales negros podrían usarse donde sea que se capturen pequeñas cantidades de radiación, como detectores de luz en telescopios o células solares. También para los diseñadores, el proceso abre nuevas posibilidades, ya que el negro no se produce por un recubrimiento o modificación química de la superficie, sino que es una propiedad del material en sí mismo y, por lo tanto, no se desgasta. Finalmente, el tratamiento con láser aumenta el área de la superficie de tal manera que, por ejemplo, los electrodos hechos de platino ennegrecido podrían catalizar las reacciones en las celdas de combustible de manera mucho más efectiva que las convencionales, dicen los científicos.

Hasta ahora, el proceso sigue siendo bastante lento: para ennegrecer un trozo de metal del tamaño de un dedo meñique, los investigadores necesitan aproximadamente media hora. Ahora están buscando formas de acelerar el proceso. visualización

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