El enigma del rayo de la bola podría resolverse: los físicos pudieron producir bolas de luz en el laboratorio con medios relativamente simples, que son muy similares a los misteriosos fenómenos. El tamaño de una pelota de tenis de mesa tenía un color blanco azulado o blanco anaranjado y permaneció en el laboratorio hasta ocho segundos. Esto les dio una vida cien veces más larga que las bolas de fuego creadas artificialmente anteriormente, alcanzando el promedio observado de rayos de bolas naturales. Los experimentos del equipo alrededor de Antônio Pavão y Gerson Paiva respaldan una teoría según la cual los rayos de la bola son causados ​​por un rayo en el suelo. Las explicaciones para las misteriosas bolas de fuego son variadas, desde nubes de gas ionizado, el llamado plasma, hasta pequeños agujeros negros que datan de los días del Big Bang. Los físicos brasileños de la Universidad de Pernambuco probaron una teoría de que las ráfagas de balas ocurren cuando un rayo cae al suelo y convierte la sílice en vapor de silicio. El silicio refrigerante luego se condensa en un llamado aerosol, una mezcla de partículas en suspensión y gas, que se organiza en forma de bolas en la superficie. La oxidación del silicio por el oxígeno atmosférico finalmente hace que esta bola brille.

Para probar esta teoría, los científicos colocaron láminas de silicio de 0.3 milímetros de espesor entre dos electrodos y dispararon a una corriente de hasta 140 amperios. Después de unos segundos, los investigadores empujaron los electrodos ligeramente hacia un lado para crear una corriente continua entre ellos, un llamado arco eléctrico. Tal descarga eléctrica luminosa ocurre en la naturaleza como un rayo. El arco en el laboratorio escupió partículas brillantes de silicio, pero también el tan esperado rayo de bola artificial.

"Las bolas brillantes parecían estar vivas", dice Pavão. "Emitían pequeños rayos que parecían empujarlos de un lado a otro". La temperatura de los proyectiles fue de poco más de 1.700 grados centígrados, los investigadores estiman por su color. Ahora quieren respaldar las reacciones químicas exactas y también experimentar con otros materiales que podrían hacer las bolas de fuego.

New Scientist, 13 de enero, p. 12 ddp / science.de? Annette Schneider publicidad

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