El hormigón Vorlesen obtiene su gran estabilidad a través de estructuras similares a las que se encuentran en los nanomateriales modernos de alta resistencia. Los científicos del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) en Cambridge descubrieron a través de un microscopio de fuerza atómica que se puede utilizar para registrar la estructura del material en dimensiones atómicas. Los resultados podrían conducir al desarrollo de nuevos tipos de hormigón, que pueden producirse más baratos y con menos energía. Cuando el concreto se une y solidifica, los componentes se combinan para formar un marco rígido compuesto predominantemente de hidrato de silicato de calcio. La estructura exacta de este compuesto ha sido un misterio para los científicos hasta ahora, ya que el concreto difícilmente puede investigarse con los métodos convencionales de análisis estructural, por ejemplo, mediante radiación de rayos X o difracción de electrones. Por lo tanto, los investigadores del MIT trabajaron con un microscopio de fuerza atómica, en el cual se guía una aguja extremadamente fina sobre la superficie a examinar y de cuyo movimiento se pueden sacar conclusiones sobre la estructura del material.

Los investigadores descubrieron que las partículas de silicato de calcio hidratado se ensamblan en estructuras conocidas de muchos otros materiales: están empaquetadas al azar como bolas en una caja, o están dispuestas exactamente como naranjas que crecen en una mesa Pirámide se amontonan. Estos principios de orden se aplican a la nanoescala y para todo tipo de concreto, explican los científicos. A partir de este hallazgo se podrían desarrollar una vez nuevos tipos de cemento, que se pueden producir más baratos y con menos energía. Por ejemplo, en lugar de compuestos de calcio, podría usarse magnesio.

Incluso una pequeña reducción en el consumo de energía y, por lo tanto, en las emisiones de dióxido de carbono de la producción de cemento tiene importantes implicaciones, según predicen los investigadores. Solo un pequeño porcentaje de dióxido de carbono en la producción de cemento podría reducir significativamente las emisiones globales de gases de efecto invernadero.

Franz-Josef Ulm (Instituto de Tecnología de Massachusetts, Cambridge) y otros: Journal of the Mechanics and Physics of Solids, Vol. 55, p. 64 ddp / science.de? Anuncio de Ulrich Dewald

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