Leer en voz alta Las infecciones parasitarias pueden influir positivamente en el curso de la esclerosis múltiple (EM), según demostraron investigadores argentinos en un pequeño estudio: en pacientes con EM que también tenían infestaciones con gusanos intestinales, hubo menos episodios que aquellos sin la infección por parásitos El deterioro físico de la enfermedad autoinmune empeoró menos. Según los científicos, esto se debe a un tipo de inversión del sistema inmunitario: los parásitos hacen que la defensa del cuerpo los deje solos, reduciendo simultáneamente los ataques típicos del sistema inmunitario contra las células nerviosas del cerebro. Los investigadores observaron doce pacientes con EM con una infección parasitaria, doce pacientes sin infección y la misma cantidad de controles sanos durante un promedio de cuatro años y medio. Cada tres meses llevaron a cabo un examen neurológico de los sujetos, cada seis meses una resonancia magnética del cerebro y, además, pruebas inmunológicas regulares durante los últimos 12 a 18 meses del período de estudio.

El resultado: en el grupo infectado, solo hubo 3 episodios durante todo el período de estudio, mientras que 56 sujetos parásitos registraron tales episodios. De los pacientes infectados, dos sufrieron un empeoramiento a corto plazo de su condición, mientras que en el grupo no infectado, la enfermedad empeoró de manera constante en once pacientes. Además, había niveles mucho más altos de sustancias mensajeras en la sangre de los pacientes infectados, lo que podría neutralizar las sustancias inflamatorias o bloquear su producción.

Esta fue la primera vez que se mostró un efecto en la EM, que ya se conoce por otras enfermedades autoinmunes como la enfermedad de Crohn, dijeron los investigadores. Se le puede explicar con una variante de la hipótesis de higiene: el aumento en los países industrializados disminuye las infecciones con parásitos como látigo o gusanos redondos en el intestino, el equilibrio se mezcla, lo que se ha formado durante el desarrollo conjunto del sistema inmune y el parásito ubicuo.

Dado que faltan las sustancias reguladoras producidas por los parásitos, ¿la defensa del cuerpo ataca cada vez más objetivos que en realidad no son una amenaza? como polen o heces de ácaros en el caso de alergias o incluso tejido corporal en enfermedades autoinmunes. Para contrarrestar esta tendencia, los científicos están buscando intensamente las sustancias mensajeras con las que los parásitos mantienen el sistema inmune bajo control. visualización

Jorge Correale (Instituto Raúl Carrea de Investigación Neurológica, Buenos Aires) et al .: Annals of Neurology, Pre-publicación en línea, DOI: 10.1002 / ana.21067 ddp / science.de? Ilka Lehnen-Beyel

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