Lectura Los instrumentos de las dos sondas vikingas que aterrizaron en Marte hace 30 años no eran lo suficientemente sensibles como para detectar pequeñas cantidades de moléculas orgánicas. Incluso en algunos suelos terrestres, instrumentos similares pasaron por alto las huellas de la vida, dicen investigadores mexicanos. Las sondas podrían haber pasado por alto posibles rastros de vida en nuestro planeta vecino. Las dos sondas vikingas realizaron varios experimentos biológicos en el planeta rojo en 1976 para detectar microbios vivos. Además, las muestras de suelo se calentaron y luego se analizaron con un cromatógrafo de gases y un espectrómetro de masas para detectar compuestos orgánicos.

Los análisis arrojaron resultados contradictorios: un experimento en el que se colocaron muestras de suelo en una solución nutritiva parecía indicar la actividad de los microorganismos. En el análisis químico, sin embargo, no se pudieron detectar moléculas orgánicas. La mayoría de los investigadores concluyeron que el suelo marciano es químicamente muy reactivo, pero inanimado.

Rafael Navarro-González y sus colegas han estudiado varios suelos de la Tierra similares a Marte utilizando el mismo método, incluidas muestras de los valles secos de la Antártida, del desierto de Atacama en Chile, del Sahara y del río Tinto en España, uno Río rico en hierro con pH bajo, pero donde viven microbios.

El espectrómetro de masas utilizado no pudo detectar los niveles extremadamente bajos de sustancias orgánicas en las tres muestras del desierto. Los investigadores atribuyen esto al hecho de que las sustancias existentes se volatilizan y se vuelven detectables solo a una temperatura relativamente alta de 750 grados Celsius. Sin embargo, las sondas vikingas solo calentaron las muestras de Marte a 500 grados centígrados. visualización

Incluso con las muestras del Rio Tinto, el instrumento falló, aunque había cantidades mucho más grandes de material orgánico disponible. Como escriben Navarro-González y sus colegas, probablemente se deba a que el suelo es rico en hierro. Al calentar la muestra, tiene lugar una reacción química en la que el material orgánico se oxida de hierro a dióxido de carbono. Dado que el suelo marciano también es rico en hierro, este proceso podría haber evitado el descubrimiento de microbios, escriben los investigadores.

Dado que las combinaciones de cromatógrafos de gases y espectrómetros de masas también deben buscar vida en futuras misiones a Marte, los investigadores sugieren que se utilicen métodos adicionales.

Rafael Navarro-González (Universidad Nacional Autónoma de México, Ciudad de México) y otros: PNAS, vol. 103, no. 44, p. 16089 Ute Kehse

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