Dos jóvenes keas se pelean y se ríen. (Foto: Raoul Schwing)
Se sabe que las risas y la risa de lectura circulan rápidamente: los signos de emoción positiva son infecciosos en los humanos. Aparentemente, este es también el caso de los famosos loros de Nueva Zelanda: los keas inteligentes se transmiten emociones positivas entre sí a través de sonidos "divertidos", documenta un estudio.

Las comedias de situación estadounidenses utilizan el efecto de manera selectiva: la risa se muestra para transmitir la diversión aún más intensamente a los televidentes y alentarlos a reír. Además, muchos otros ejemplos ilustran: para los humanos, es típico captar las señales emocionales de los demás: la risa, las sonrisas y las risas son definitivamente contagiosas.

Pero, ¿pueden los animales reír también? Analíticamente hablando, la respuesta es sí: en algunos mamíferos altamente desarrollados, ciertas señales corresponden a nuestro "Ha-Ha" - signos comunicativos de estado de ánimo positivo, así como la risa. Los estudios ya han demostrado que estas señales también son contagiosas. Los chimpancés y las ratas, por ejemplo, pueden ser animados por las señales alegres de sus congéneres a un estado de ánimo similar. Los investigadores de Raoul Schwing, de la Universidad de Medicina Veterinaria de Viena, han demostrado este efecto por primera vez en una especie de ave: el Kea (Nestor notabilis).

Sonidos especiales corresponden a nuestra risa.

El extenso repertorio de vocalización de estas aves loros despertó la sospecha de los investigadores de que podrían tener principios similares a la risa. Los keas no solo tienen increíbles habilidades cognitivas, como lidiar con objetos, sino también un juego complejo. "Emiten sonidos especiales, que hemos analizado en detalle", dice Schwing.

Para investigar el efecto de estos sonidos del juego, él y sus colegas grabaron algunas de estas llamadas durante unos cinco minutos a algunos Keas salvajes en Nueva Zelanda y observaron sus reacciones. Como control sirvió otras vocalizaciones de los pájaros loro, así como la canción del petirrojo de la Isla Sur. visualización

Cuando Keas "ríe" ...

Resultó que solo los sonidos de juego especiales causaron una respuesta emocional de keas: "Si los tocamos con un timbre especial que podríamos identificar como sonidos de juego, entonces animaron otros keas que no tocaban o trataron un objeto o un objeto específico solo Maniobras de vuelo ", informa Schwing. Por lo tanto, la llamada de los loros de montaña no parece ser una simple invitación a jugar, sino que desencadena básicamente el comportamiento del juego, concluyen los investigadores.

Llegan a la conclusión: los Keas reaccionaron a los "sonidos divertidos" emitidos por los congéneres con una reacción emocional independiente. Según los investigadores, estos sonidos se pueden comparar con la risa humana y, por lo tanto, está claro que la risa es contagiosa incluso con el kea.

Trabajo original de los investigadores:

  • Current Biology, doi: 10.1016 / j.cub.2017.02.020
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