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La política de germanización de Prusia, que duró décadas, hacia los polacos que viven en las provincias orientales del Reich alemán había alcanzado un nuevo pico en los años 1906/07. El deber de hablar alemán en la escuela ya se había introducido en Prusia Occidental y Posen en 1873. Ahora el último bastión amenazaba con caer: el idioma alemán también llegó a las clases de religión de todas las escuelas. El pueblo polaco estaba profundamente herido en sus sentimientos religiosos y nacionales. Las verdades religiosas, que el arzobispo von Stablewski llamó a sus compatriotas en octubre de 1906, debían ser aprendidas en su lengua materna. Las llamadas de huelga fueron seguidas por más de 40, 000 niños. No asistieron a clases o se negaron a rezar en alemán. Las autoridades prusianas respondieron con sanciones disciplinarias para los niños y multas para los padres. Sin embargo, la ola de huelga aumentó de manera constante y atacó al gobierno prusiano con medios rabiosos: el 18 de febrero de 1907, más de 50 estudiantes de secundaria de habla polaca de escuelas secundarias prusianas fueron despedidos porque sus hermanos menores habían participado en la huelga. La medida fue motivo de preocupación entre todas las partes en la Cámara de Representantes, ya que la futura carrera profesional de los niños estaba en juego. Los oponentes se sintieron intimidados: desde la primavera de 1907, la ola de huelgas regresó lentamente. La solicitud de los polacos de recibir su lengua materna continuó siendo rechazada.

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