Los investigadores argentinos de Reading quieren proteger a los barcos, boyas y plataformas de la oxidación de una manera simple y ecológica, utilizando el fondo marino. Todo lo que hay que hacer es conectar el fondo marino arenoso con los metales en peligro por la corrosión del agua salada. Los procesos metabólicos de las bacterias en el sedimento proporcionan electrones similares a una batería, que fluyen a través de la línea hacia los metales. Las reacciones a la corrosión química ya no ocurrirán, según investigadores de Juan Pablo Busalmen de la Universidad Nacional de Mar del Plata. Metales como el hierro o el acero se oxidan en agua salada. Aunque el acero que contiene cromo es más resistente a esta corrosión, con el tiempo se cubre con una capa de microorganismos y algas, cuyos productos metabólicos finalmente conducen a una lenta disolución del metal. En los barcos, esta corrosión generalmente se evita mediante los llamados ánodos de sacrificio. Estos son ciertos metales que están en contacto eléctrico con los componentes en peligro y, en el caso de corrosión, primero se descomponen, es decir, se "sacrifican". En esta resolución, el ánodo de sacrificio libera electrones al metal a proteger, que luego se pasan al agua salada en una especie de reacción en cadena.

Pero para estos electrones, una pieza de metal no necesariamente tiene que ser sacrificada, la investigación realizada por investigadores argentinos ha demostrado: el fondo del océano también puede proporcionar la carga de electrones protectora como una "batería de lodo". Los electrones excedentes provienen de microbios en el lodo marino, que producen durante los procesos metabólicos y las reacciones químicas con los minerales en el sedimento. Usando electrodos atrapados en la arena, los transportistas pueden ser fácilmente enrutados a las superficies de boyas, plataformas y recipientes inactivos, dicen los investigadores.

A escala de laboratorio, ya han demostrado el principio con éxito. Una diferencia de voltaje de solo medio voltio fue suficiente para proteger con éxito los aceros de la corrosión. Para una aplicación práctica, los investigadores esperan una protección contra la corrosión rentable y respetuosa con el medio ambiente, que es casi inagotable.

Nature, Online Service, DOI: 10.1038 / news061023-12 Trabajo original de los investigadores: Juan Pablo Busalmen (Universidad Nacional de Mar del Plata) et al .: Environmental Science and Technology, Vol. 40, p. 6473 ddp / science.de? Martin Schäfer publicidad

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