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Son íconos de los cielos: en enormes enjambres, las mariposas monarcas naranja-negras revolotean desde América del Norte hasta México cada año. Allí, las grandes mariposas se trasladan a sus cálidos cuartos de invierno. Los enjambres proporcionan una imagen impresionante que puede no ser mucho antes. Las poblaciones al este de las Montañas Rocosas han disminuido en más del 80 por ciento en las últimas dos décadas, parte de las cuales está en peligro de extinción. Porque la supervivencia de las polillas depende de ciertas plantas, que son cada vez menos: plantas de seda. Sirven como caldo de cultivo para las mariposas y son la única fuente de alimento de las orugas.

En un nuevo estudio del US Geological Survey (USGS) y la Universidad de Arizona, los investigadores están desarrollando posibles escenarios para reasentar plantas de seda en el medio oeste de los Estados Unidos. Incluían no solo tierras agrícolas, sino también áreas protegidas y áreas urbanas. Según el USGS, se necesitan 1.600 millones de plantas de seda en América del Norte para reestabilizar las poblaciones de mariposas. Un reasentamiento de esta magnitud solo se puede lograr a través de la cooperación de todas las partes, explica Wane Thogmartin, científico del USGS y autor principal del estudio.

Foto: Karen Oberhauser, Universidad de Minnesota, proporcionada por Fred Ormand y Joyce Pearsall

© science.de - Ruth Rehbock publicidad
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