La capsaicina contenida en el chile actúa contra las células grasas. Foto: Jon Sullivan, Wikipedia
Un dúo de investigación taiwanés puede haber descubierto un arma afilada contra la obesidad: el agente agravante del chile, la capsaicina, al menos en el laboratorio, hace que las células grasas se suiciden. De esta manera, se puede evitar que pasen de las células progenitoras aún delgadas a las reservas de grasa abultadas que constituyen la mayor parte del tejido adiposo. Para lograr el efecto, solo se necesitaban niveles ligeramente más altos de capsaicina que los que se encuentran en el jugo gástrico después de comer platos tailandeses o indios, dijeron Chin-Lin Hsu y Gow-Chin Yen de la Universidad Nacional Chung Hsing en Taichung. La evidencia de que la capsaicina podría tener un impacto positivo en el peso corporal se ha informado en estudios anteriores. Por lo tanto, la sustancia aguda se asoció con una ingesta reducida de calorías, así como un aumento en el metabolismo y, por lo tanto, un mayor gasto de energía. Al mismo tiempo, las pruebas de laboratorio anteriores han demostrado que la capsaicina es letal para algunas células cancerosas porque, por ejemplo, hace que las células cancerosas de próstata inicien un programa de autodestrucción.

Hsu y el yen también encontraron un efecto similar cuando expusieron los precursores lipofílicos en el laboratorio a diferentes cantidades de capsaicina.Aquí también, el número de células con programas de suicidio activados aumentó y la proporción de los que no cambiaron. Además, el ingrediente del chile redujo la incorporación de grasa en las células, bloqueando así la conversión de precursores de células grasas en células grasas maduras y llenas de grasa. Si los científicos también pueden decir si este efecto también ocurre en el cuerpo después del consumo de chile. Sin embargo, predicen que en el jugo gástrico de un adulto después de una comida picante ya puede estar presente la mitad de la concentración de capsaicina, lo que ha desencadenado el efecto en el laboratorio.

Chin-Lin Hsu y Gow-Chin Yen (Universidad Nacional Chung Hsing, Taichung): Journal of the Agricultural and Food Chemistry, Vol. 55, p. 1730 ddp / science.de? Ilka Lehnen-Beyel

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