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Aquí, las larvas de mosquito genéticamente modificadas brillan bajo el microscopio. Para distinguirlos mejor de los mosquitos no modificados, se marcaron con fluorescencia. Las larvas podrían ayudar a frenar la propagación de la malaria, según un estudio publicado por la revista Science.

Los mosquitos transmiten los agentes patógenos de la malaria. Un parásito unicelular llamado Plasmodium falciparum conduce a la infección en humanos. Durante décadas, los científicos han estado trabajando para romper la cadena de infección. Ahora el primer éxito parece ser posible.

Un grupo de investigación dirigido por Andrew Pike del Instituto de Investigación de la Malaria Johns Hopkins modificó los genes de los mosquitos Anopheles para producir una proteína que suprime la infección de la malaria en el cuerpo del mosquito.

Los científicos también descubrieron que los mosquitos modificados en parejas que no han sido genéticamente modificados eran particularmente atractivos: la proteína parece afectar la composición de las bacterias en el tracto digestivo de los chupasangres. Como resultado, los animales resistentes a la malaria obviamente huelen más interesantes para las parejas sexuales que los mosquitos sin resistencia. Los machos genéticamente modificados pescaron preferentemente hembras sin la variación genética. Por el contrario, las hembras modificadas eligieron machos genéticamente no modificados como favoritos. Este mecanismo apoya la propagación de mosquitos con resistencia a la malaria. visualización

Sibao Wang y sus colegas de la Universidad Johns Hopkins de Baltimore siguieron otro enfoque. Descubrieron una cepa bacteriana del género Serratia, que se propaga rápidamente a través de la transmisión sexual dentro de una población de mosquitos. Los investigadores equiparon esta cepa bacteriana con los genes de las bacterias supresoras de la malaria del tracto digestivo de los mosquitos Anopheles.

En el siguiente paso, cubrieron pedazos de azúcar con la bacteria Serratia mejorada y alimentaron con mosquitos hembras. De esta manera, el equipo instaló la cepa bacteriana en el tracto digestivo de los animales.

Ambos estudios proporcionan evidencia de métodos efectivos a nivel nacional que pueden ayudar a erradicar la malaria.

Foto: Yuemei Dong

© science.de - Ruth Rehbock / Jana Burczyk
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