Lectura Los valores morales no se limitan de ninguna manera a normas personales o sociales basadas racionalmente. Más bien, también están directamente vinculados a la capacidad de una persona para experimentar emociones. Científicos estadounidenses descubrieron esto en pruebas con voluntarios, en las cuales se dañó una región emocional del cerebro. El estudio reveló que una situación que planteó un grave dilema moral para los sujetos de un grupo de pares sanos apenas trajo problemas a los pacientes con daño cerebral. Resolvieron la situación principalmente debido a consideraciones racionales, informan los investigadores a Michael Koenigs. Los científicos se enfrentaron al total de treinta sujetos, una buena mitad de los cuales habían sufrido daño cerebral, con cincuenta situaciones moralmente diferentes. Por ejemplo, tenían que decidir si matarían a un niño si pudieran salvar la vida de un mayor número de personas. Los sujetos sin daño cerebral ponen estos escenarios en un dilema moral: por un lado, racionalmente consideraron correcto salvar a otros matándose unos a otros. Por otro lado, no podían librarse de la compasión por el niño.

Por otro lado, muchas de esas situaciones no desencadenaron un conflicto moral interno tan fuerte en aquellos sujetos que habían dañado la corteza prefrontal, que controla la emoción, observaron los investigadores. Consideraron bastante racionalmente la utilidad general de cada una de las posibles opciones. Sin embargo, si otras regiones del cerebro se dañaron en los sujetos, se comportaron de manera consistente similar a los sujetos sin daño cerebral.

Por lo tanto, las emociones juegan un papel importante en las decisiones morales, concluyen los investigadores de estos resultados. El hombre decide no solo de acuerdo con las normas personales o sociales, sino también de acuerdo con sus sentimientos. Pero las emociones no parecen ser importantes en todas las consideraciones morales: en algunas de las situaciones que los investigadores confrontaron a los sujetos, el daño cerebral parecía tener poco efecto. "Nos sorprendió lo selectivos que son estos déficits", explica Marc Hauser, uno de los investigadores involucrados.

Michael Koenigs (Universidad de Iowa, Iowa City): et al .: Nature, prelanzamiento en línea, DOI 10.1038 / nature05631 ddp / science.de? Anuncio de Ulrich Dewald

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