Leer en voz alta Cuánto come una persona depende mucho más de las decisiones inconscientes de lo que se pensaba anteriormente. Esta es la conclusión de un estudio realizado por los dos investigadores estadounidenses Brian Wansink y Jeffery Sobal con 139 voluntarios. Si bien los sujetos solo se preocuparon deliberadamente unas pocas veces al día por el tema de los alimentos, inconscientemente tomaron más de 200 decisiones relevantes para los alimentos, mostró la evaluación. Los científicos consideran que esta discrepancia es problemática, principalmente porque las decisiones inconscientes son particularmente susceptibles a las influencias externas. Por lo tanto, rara vez se percibe cuando se come o bebe inusualmente. Wansink había encontrado previamente la influencia inusualmente fuerte de factores externos en los hábitos alimenticios de las personas. Los platos más grandes, por ejemplo, hacen que sea más fácil comer significativamente más sin dejar a los sujetos con la sensación de que realmente tenían más para comer. Lo mismo se aplica a las bebidas: aquí la cantidad consumida depende en gran medida de la forma del vaso en el que se sirven. Incluso los camareros profesionales no pueden evitar esta influencia y llenar vasos de diferentes formas con la misma cantidad de líquido.

Para examinar más a fondo el alcance de estas influencias externas en los hábitos alimenticios diarios, Wansink y Sobal ahora permitieron a sus sujetos calcular la frecuencia con la que trataban los alimentos durante el día. Luego, se les pidió a los participantes de la prueba que completaran cuestionarios que preguntaban específicamente: ¿Cuándo pensaron en la comida? ¿Qué alimentos fueron considerados? ¿Cuánto habían preparado o comido? ¿Dónde estabas en este momento? ¿Con quién estaban?

El resultado: en promedio, los participantes de la prueba estimaron que tomarían decisiones relacionadas con los alimentos en aproximadamente 15 ocasiones cada día. Sin embargo, extrapolar las respuestas a todas las comidas, refrigerios y bebidas consumidas en el cuestionario reveló que en realidad habían estado pensando en la comida un promedio de 220 veces al día.

En todos estos momentos, dicen los investigadores, las influencias externas pueden influir en el resultado de la decisión y, por lo tanto, inconscientemente conducir a un inmenso consumo de alimentos. Por lo tanto, recomiendan dos estrategias para controlar los hábitos alimenticios: uno debe, tan a menudo como sea posible, darse cuenta de que piensa en la comida y al mismo tiempo modela el propio entorno de tal manera que funcione para las necesidades personales y no en contra de ellas. visualización

Brian Wansink y Jeffery Sobal (Universidad de Cornell, Ithaca): Medio ambiente y comportamiento, Vol. 39, p. 106 ddp / science.de? Ilka Lehnen-Beyel

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