El alcance de lectura de la raqueta de tenis no juega ningún papel en la aparición de un codo de tenista. Eso es lo que mostraron los investigadores estadounidenses cuando permitieron que los tenistas golpearan pelotas con mangos de diferentes tamaños, midiendo la actividad eléctrica natural de los músculos involucrados. El resultado después de la evaluación refuta la opinión generalizada de que un codo de tenista podría ser provocado por una raqueta inapropiada, porque la actividad de los músculos se mantuvo igual, escriben los investigadores en torno a George Hatch de la Universidad del Sur de California en Los Ángeles. Los investigadores dieron a cada uno de los 16 tenistas no quejumbrosos tres matones con mangos de diferentes tamaños. El tamaño promedio generalmente se recomendaba, mientras que los otros dos tamaños eran un cuarto de pulgada (0.635 centímetros) más grandes o más pequeños. Las máquinas de bolas dispararon las bolas de los jugadores que tuvieron que luchar con un revés con una mano. Especialmente este estilo de juego requiere dos músculos importantes en el antebrazo y, por lo tanto, podría desempeñar un papel importante en la formación del codo de tenista. Para analizar la actividad muscular de cinco músculos del antebrazo al golpear la pelota, los investigadores utilizan la llamada electro-miografía, en la cual se colocan electrodos de aguja delgada como una oblea directamente en los músculos de las personas de prueba y miden las fluctuaciones de voltaje allí. Los perfiles de actividad muscular resultantes no mostraron diferencias cuando los jugadores usaron una raqueta más delgada o más gruesa.

Aproximadamente cada segundo jugador de tenis desarrolla un codo de tenista o codo de tenista. El dolor es causado por pequeñas grietas en los tendones que conectan los músculos al hueso. El tejido es probablemente sobreestimulado por el estrés excesivo y los movimientos recurrentes y la inflamación. Los médicos y entrenadores a menudo recomiendan cambiar el diámetro del palo en un codo de tenista. Esta recomendación no tiene base científica, explica Hatch. Él aconseja usar una raqueta que lo haga más cómodo para jugar.

George Hatch (Universidad del Sur de California, Los Ángeles) y otros: American Journal of Sports Medicine, Vol. 34, p. 1977, DOI: 10.1177 / 0363546506290185 ddp / science.de? Sabine Keuter

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