Quien se ríe, ve más que un contemporáneo gruñón.
Lectura en voz alta Si ve el mundo a través de las proverbiales gafas de color rosa, su entorno en realidad percibe de manera diferente: un buen humor amplía el campo de visión y asegura que el cerebro registre más detalles del fondo, según han demostrado los investigadores canadienses. Por otro lado, si el estado de ánimo se hunde en el sótano, el campo de visión se reduce y surge una especie de visión de túnel. El cerebro se concentra casi exclusivamente en lo que está en el centro de atención y apenas reacciona al fondo. El estado emocional actual no solo influye en cómo el cerebro procesa lo que se ha visto, sino que también interfiere mucho más profundamente con el proceso de percepción, escriben Taylor Schmitz y sus colegas. Para su estudio, los investigadores mostraron a 19 voluntarios una serie de fotos para despertar sus emociones. agradable, desagradable y, para el control, neutral. Posteriormente, los sujetos recibieron imágenes en el centro de las cuales se podía ver una cara y en el fondo un edificio. Su trabajo consistía en concentrarse en la cara e indicar qué sexo tenía. Mientras tanto, los científicos utilizaron imágenes de resonancia magnética funcional para registrar su actividad cerebral. Se centraron principalmente en dos áreas: el llamado Área de la cara fusiforme (FFA), un área del cerebro que es responsable del reconocimiento de caras, y un área llamada Área del lugar de Parahippocampal (PPA), la pequeña en las caras y en gran medida en los fondos y arreglos espaciales respondieron.

La estrategia funcionó bien: los sujetos que habían visto fotos de lindos cachorros o niños pequeños y, por lo tanto, estaban de buen humor, el PPA brillaba más que los participantes con peor humor. Cuanto más se sentían conmovidos emocionalmente por las imágenes, más marcada era la diferencia. La FFA, sin embargo, fue igualmente activa en ambos grupos. Entonces, no es un cambio en la atención, sino un cambio real en la percepción, los investigadores interpretan este resultado: un estado de ánimo positivo amplía el campo de visión y lo hace más receptivo a los detalles de fondo más incidentales, mientras que un estado de ánimo negativo hace que el área enfocada se reduzca y más La información se esconde.

Estudios anteriores han demostrado efectos similares, explican los científicos. Por ejemplo, los testigos de un delito a menudo perciben los eventos por sí mismos y no registran detalles de su entorno. Hasta ahora, sin embargo, los investigadores habían asumido que detrás de él hay un mecanismo de control a través de las funciones cerebrales superiores, que filtra la información dirigida y solo algunos pueden llegar a la conciencia. Sin embargo, los nuevos resultados ahora muestran que la selección se lleva a cabo mucho antes y que el estado de ánimo interfiere directamente con las primeras etapas del proceso de percepción.

Taylor Schmitz (Universidad de Toronto) y otros: Journal of Neuroscience, Vol. 29, p. 7199 ddp / science.de? Anuncio de Ilka Lehnen-Beyel

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