Leer en voz alta Los investigadores de todo el mundo han estado esperando durante mucho tiempo, y ahora finalmente ha llegado el momento: la fuente de luz sincrotrón, llamada Diamante (Diamante) cerca de Oxford, Inglaterra, se inauguró en estos días y los experimentos iniciales ya han comenzado. El sincrotrón consiste en un anillo tipo aro en el que los electrones se aceleran a velocidades justo por debajo de la velocidad de la luz en el vacío utilizando campos magnéticos y eléctricos. Como resultado, los electrones emiten ondas electromagnéticas en un amplio rango de frecuencias, con la ayuda de una variedad de muestras de material que pueden analizarse. La intensidad de la radiación emitida es aproximadamente cien mil veces mayor que la de los sincrotrones de la generación anterior. Esto se debe al hecho de que los electrones están excitados para vibrar alrededor del eje de su trayectoria por medio de los llamados onduladores, esencialmente campos alternos electromagnéticos. De esta manera, los electrones emiten aún más radiación electromagnética durante su vuelo que en los sincrotrones convencionales, ya que están constantemente expuestos a las aceleraciones.

La frecuencia de la radiación emitida abarca un amplio rango, desde rayos X hasta microondas de onda larga. Los primeros experimentos realizados en el sincrotrón explorarán las propiedades magnéticas de los semiconductores estructurados y abordarán problemas en el campo de la biofísica.

El principio básico detrás de un sincrotrón es que las cargas eléctricas aceleradas liberan energía en forma de radiación electromagnética. En los sincrotrones, los electrones generalmente son acelerados por campos eléctricos y al mismo tiempo mantenidos en órbitas por campos magnéticos inusualmente potentes. El control preciso sobre el proceso de aceleración permite capturar la radiación emitida y dirigirla a muestras de material.

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