Leer en voz alta En el Ordovícico de la Edad de la Tierra, hace 467 millones de años, una violenta lluvia de meteoritos golpeó la Tierra. La causa fue la colisión de dos asteroides más grandes en algún lugar entre los planetas Marte y Júpiter. La prueba de una conexión directa entre los dos eventos ha sido proporcionada por un equipo de investigación a través de la datación precisa de varios meteoritos. Incluso hoy, una cuarta parte de los meteoritos que golpean la Tierra provienen de esta colisión. Son reconocibles por su composición característica. Hasta ahora, sin embargo, no ha sido posible determinar el momento de la colisión cósmica. Los investigadores del planeta comenzaron hace aproximadamente medio billón de años. Ahora los investigadores dirigidos por Ekaterina Korochantseva de la Universidad de Heidelberg pudieron demostrar que los meteoritos, que pertenecen a las llamadas condritas L, se originaron hace exactamente 470 millones de años.

También en la Tierra, los investigadores encontraron las huellas del desastre: un grupo de trabajo dirigido por Birger Schmitz, también de la Universidad de Heidelberg, descubrió en la década de 1990 meteoritos fósiles en una cantera sueca, incrustada en piedra caliza del Ordovícico. Ahora los científicos prueban que estos meteoritos fósiles fueron depositados hace 467 millones de años.

Los investigadores concluyen que las piedras caídas del cielo son fragmentos de la colisión cósmica. Unos millones de años después de la colisión, llovieron alrededor de cien veces más meteoritos de lo normal en la tierra. La mayoría de ellos tenían solo unas pocas pulgadas de alto, pero también se transmitieron impactos más grandes. La entrada de polvo cósmico en la atmósfera de la Tierra puede haber sido elevada durante varios millones de años.

No se sabe cómo la lluvia constante de piedra afectó el clima de la tierra. En ese momento la vida todavía era muy simple y se jugaba principalmente en el mar. Birger Schmitz sospecha que una explosión de biodiversidad en el Ordovícico medio o tardío podría deberse al bombardeo cósmico. visualización

Ekaterina Korochantseva (Universidad de Heidelberg) y otros: Meteoritics and Planetary Science, Vol. 42, p. 113 Ute Kehse

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