Representación artística de la supernova 1987A. Figura: ESO / L. Calçada
Leyendo en voz alta Los astrónomos lograron por primera vez representar la parte más interna de una supernova en tres dimensiones: la Supernova 1987A tuvo lugar hace 23 años y fue la primera explosión estelar visible a simple vista durante 383 años. Las imágenes del Very Large Telescope (VLT), ubicado a 2.635 metros en el desierto de Atacama, en el norte de Chile, aportaron una contribución importante a la reconstrucción de este evento. ¿Las imágenes apuntan a una gran explosión en la que grandes cantidades de materia fueron arrojadas al espacio? pero no simétrica, explica la autora del estudio Karina Kjær de la Queen's University Belfast de Irlanda del Norte. En unos cinco mil millones de años, el sol se inflará inicialmente a un gigante rojo después del consumo de su combustible de hidrógeno y luego se contraerá a una estrella enana. Una muerte comparativamente poco espectacular. Por otro lado, las estrellas masivamente ricas explotan en forma de supernova al final de sus vidas. Los astrónomos alrededor de Karina Kjær han observado y reconstruido intensivamente por primera vez una explosión tan tremenda. La atención se centró en la Supernova 1987A de la Gran Nube de Magallanes, una galaxia vecina de la Vía Láctea.

"Determinamos la distribución de velocidades en las eyecciones de material más internas de la supernova 1987A", explica Kjær. En consecuencia, la detonación arrojó el material a 100 millones de kilómetros por hora hacia el exterior. Esto corresponde a una décima parte de la velocidad de la luz o 100, 000 veces la velocidad de un avión de pasajeros. Sin embargo, el material tardó diez años en alcanzar el anillo exterior de gas y polvo que la estrella había expulsado antes de su muerte. "Otra onda material dentro de la supernova todavía está siendo calentada por elementos radiactivos", informan los científicos. Este material de eyección se está extendiendo actualmente a una velocidad de alrededor de 10 millones de kilómetros por hora.

Los astrónomos no saben exactamente cómo se forma una supernova, pero los modelos informáticos anteriores de supernovas ya habían explicado un curso asimétrico. Las observaciones actuales de la Supernova 1987A en el modelo 3-D confirman directamente este supuesto por primera vez. Un requisito previo para la reconstrucción en 3-D era el instrumento SINFONI (Espectrógrafo para observaciones de campo integrales en el infrarrojo cercano), que utiliza la llamada espectroscopía de campo integral para generar espectros resueltos espacialmente, lo que permite a los científicos observar simultáneamente diferentes áreas en la región central caótica de la supernova.

Comunicados de prensa del Instituto Max Planck de Astronomía, Heidelberg y el Observatorio Europeo Austral ESO (Observatorio Europeo Austral), Garching Karina Kjær (Universidad Queen's de Belfast, Irlanda del Norte) y otros: Astronomía y Astrofísica, No. 519 ddp / science.de ? Anuncio de David Köndgen

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